- Esta semana pesqué bastante, pesqué.
- ¿Por qué repetís “pesqué”?
- A veces la gente simple habla así. Y es bonito eso. Se me contagia un poco de simpleza, se me contagia, si hablo parecido a ellos. Y así me entienden. Es como hablar otro idioma.
- ¿ Y qué pescaste pescaste?
- Primero pesqué un oso, pesqué. De esos grandotes y marrones. Pero creía que era un osito bebé y buscaba a su mamá. Él no se daba cuenta, pero quería aplastarme. Aunque estaba buscando una mamá bajo la cual cobijarse, si yo lo dejaba lo único que iba a conseguir era aplastarme, y después sentirse mal, claro. Y yo, toda aplastada como un papel. Je.
- Puf, sí. Ya lo creo, hay un tiempo para cada cosa. Hay un tiempo para ser crío y un tiempo para dejar de serlo, y no darse cuenta a tiempo no es sano.
- Sep. Era lindo, el oso, era.
- Podría ser más lindo todavía.
- Sí, podría.
- ¿Lo pinchaste? Para ver si se daba cuenta de que podía ser más lindo.
- No. Estaba un poco cansada ya. Es que también había pescado un escurridizo pollo adulto.
- ¿Escurridizo porque no se dejaba comer?
- No, no. Es que estaba como envaselinado. Mojado, bueno. Pollo mojado. Daba penita así. Por eso se había mojado, para dar penita. Y quería que le secara las plumas con el aliento de mis alas o el batir de mi voz. Pero…
- Ya, ya…
- Sí, no es plan. Me hubiera convertido en ventilador. Los ventiladores son lindos, son. Pero están inmóviles y no se pueden mover de un lugar a otro salvo que el dueño los mueva, y… bueno, ya sabés…
- Si, ya, ya. Es que querer un ventilador al lado… no se puede aprender mucho de un ventilador…
- Y… no. Pero él no quería aprender, quería solo que le secaran las alitas y que le dijeran lo bonito que es así mojado o seco. Es que quería un ventilador que ventilara: “qué lindo sos, qué lindo sos”. Claro, como no se dio cuenta de que es lindo…
- ¿Y es lindo?
- ¡Claro que es lindo! Es precioso, un sol. Pero como está todo mojado mucho no puede brillar. Y lo pinché un poco, pero no se enteró. Y se fue de repente, así todo dramático, él. Entonces me dije: “no, este no quiere comer pescado, sólo quiere un ventilador”.
- ¿Pero es que pescás siendo pez? – rió el lince.
- Asegún. A veces soy pez, a veces. Y otras veces en el mismo instante de la pesca me convierto en halcón. También tuve mi época de águila. Pescadora. En el momento decido qué soy sin darme cuenta. Supongo que depende de lo que los otros pescadores me pidan que sea, y lo que me gusta. Ventilador no.
- No, ventilador no. ¿Y qué es lo que más te gusta ser?
- Mismamente yo, más o menos. Lo que voy siendo, o sea. Pero debo parecer indigesta así.
- … – carcajada
- … – carcajada que se sabe no indigesta y buen alimento.
Hola Mari!!! Es muy lindo pescar, yo pesco muchas imagenes, para compartir.
Gracias por pasar y te dejo muchos saludos.
Bernardo.
Gracias a vos por pasar, Bernardo. Y sí, pescar lo que sea es buena cosa.
Besos!
yo acabo de pescar un blog maravilloso… qué linda forma de ver el mundo Mari Carmen… volveré.
besos
Gracias, Chica Plumosa! Trato de ver el mundo más bonito cada día, porque creo que la mirada es creadora. Te espero acá… y te visitaré… (de hecho ya lo había hecho, cuánto hecho…)
Besos!