Posteado por: Maricarmen | Abril 7, 2007

“La revolución viene oliendo a jazmín” (Cueca)

La Hija de los Vientos juntaba tréboles de cuatro hojas. Que es algo que nos encanta hacer a las Hijas de los Vientos a toda edad.

Llegó Él y habló:

- Vengo a despedirme. Tengo que morirme.

- ¿Otra vez? – soltó el manojo de tréboles y sintió fastidio primero y enojo después.

- Otra vez. Toca. Es Pascua, ya sabés.

- Estoy muy enojada. Si Sos y Es Amor, ¿por qué mierda tenés que andar sufriendo? – contuvo el enojo, algo le decía que era mejor dejarlo juntarse adentro de ella para que al explotar produjera un cambio.

- Es así, ya sabés. Hay Leyes que no pueden transgredirse. Nadie está fuera de ellas. Y Mi Sufrimiento es para evitar más sufrimientos al resto de la humanidad. Estoy dispuesto a pagar el precio.

Ella bajó la cabeza. Masticó las lágrimas. Hizo una bola con ellas. Amasó esa bola, le dio forma de estrella azul. Sintió. Tomó la bola en la mano izquierda y la arrojó al cielo alzando el puño mientras decía:

- Yo no estoy dispuesta. Quien hizo las Leyes puede cambiarlas. Si es cierto lo que me dijiste, si Todo es Posible, si No hace falta Sufrir, si Todos somos iguales, que uno solo, solo uno, vos, sufra, tira por tierra todo lo que estás diciendo.

- No te mentí. Ni Dios te mintió. Lo elegí. – le clavó la mirada. Mirada de paloma masticada por una serpiente.

- A mí no me mires. No voy a elegir nada de eso. Elijo que elijan a otra persona. Elijo no poder encontrar ni siquiera un trébol de cuatro hojas más si eso significa que alguien tiene que sufrir para aprender algo. Y que se ocupe otro. Que al menos uno sufra no es una opción aceptable. Ya es tiempo: ¡entérense!

Él sonrió. Y preguntó:

- ¿Estás dispuesta a no creer más en la magia, entonces?

- Sí. – Y mientras lo pronunciaba entendió. Puteó. Insultó. Se rió. Y la energía guardada explotó. Y alegró.

- Esta fue una muerte muy dulce.

- Para mí también, dijo ella.

- Es un bello camino nuevo el que decidiste crear – se alejó Él mientras miraba una pequeña estrella, no tan brillante como Su Luz, acercarse a la Hija de los Vientos.

La imagen, de Jesús, no entra en el encuadre. Como algunas cartas del Tarot.

Una de las canciones que sonó: “Juana Azurduy”, Félix Luna y Ariel Ramirez (cueca)


Respuestas

  1. Feliz Paso.

    Insiste en sonar “Nada de nada”, Amaral (Una pequeña parte del mundo)

  2. sinceramente este relato me ha tocado el alma… no sé si es porque alguna vez he sufrido esas injusticias o tener duras despedias… no es facil decir hasta luego… pero al pensar en la estrella azul… y sentir esa siempre presencia… que sentimientos raros, pero bellos… besotes y felices pascuas…

  3. Puse las tripas, el corazón y la cabeza, creo. Lo terminé, me duché, y me siento como después del maratón…
    =P
    Ni que fuera para tanto… =D

    Gracias, Vale, tus palabras me alegran y me dicen que voy por buen camino (no sé cuál es, pero es bueno)
    Besos ( y gracias por TU escrito en TU blog, me sentí un poco parte de esas letras)

  4. ‘taban buenos los mates.
    Besitos

  5. Gracias, Patus. Pero vos y yo sabemos que no soy buena cebadora. =)

  6. Deberiamos hacerle caso a tu cuento, darle al dolor forma de estrella y lanzarlo a volar al cielo, me encantan tus metaforas, son tan bonitas!!, besos

  7. Nunca lo había visto así, ni tampoco lo había visto desde la “mirada de paloma masticada por una serpiente”. Así que, después de todo ya he aprendido dos cosas.
    Besos

  8. Lois, a mí me funciona. Besote!

    Buch, yo lo que espero es que no me dejes intrigada mucho tiempo con la historia que escribiste. Que sos así, intrigante. Y no sólo intrigante, sino que a veces no terminás las frases, como por ejem…
    (Beso!)

  9. Ay Mari, me decía mi hija mayor que empezó primer grado en una escuela católica: todo Dios, todo Dios, y me daba risa lo pesado que le resultaba la imposición del dogma! Todo sea por la salvación

  10. “Y las estrellas son tantas como nuestro corazón y nuestro corazón es más que todas ellas”, Yannis Ritsos

    Yo de estas cosas no entiendo mucho, pero me dejo llevar y soy entonces como trébol que alguien se encuentra allí o allá, escondido… y arranca. Eso duele, pero ni tanto. Eso emociona, más bien y me llena las manos de palabras que quisiera poner ante tus ojos y pedirte que elijas, que te las has ganado.

    Esa “mirada de paloma masticada por una serpiente” me hace pensar en la paloma con los colmillos de la serpiente ensartados y no debo, pero termino pensando en el placer de tal doble y penetrante dolor, y entonces veo sus ojos casi ardiento de gusto… ¿lo ves? me dejo llevar

    Creemos que la vida es el trueque eterno, ofrecemos pero pedimos algo a cambio, siempre, Nos entregamos a la muerte pero antes… ah. cuánto nos dio la vida…

    No sigo. Te dejo un abrazo.

  11. Martín, cuando mi hija empezó con las canciones de misa me dio un atacazo no artístico. Me calmé. Es una criatura inteligente.

    Jo, me removés hasta los pelos del …
    Esa frase la siento, es así para mí. Y sí sos un trebol, pero me parece que de más de cuatro hojas. Como seis o siete, diría yo (de esos también encontré, aunque sea raro)

    Sí, la vida nos da sin pedir.
    Sabés que te quiero, Jo? Pues te quiero.

    BESOS.


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