Feeds:
Entradas
Comentarios

Acá

P8180292-blog

De pronto me desperté. Ni siquiera sabía que estaba dormida, pero lo estaba.

El lugar era nuevo, aunque creía recordar haber estado antes. Hasta la nena me resultaba familiar.

- ¿Dónde estamos? – le pregunté.

- Acá. ¿No ves?

- ¿Hay algún adulto cerca?

- Acá no hay adultos. Somos todos nenes. ¿No ves que somos todos nenes?

- Pero yo soy grande, no soy una nena…

- Vos no dijiste “grandes”, dijiste “adultos”. Grandes hay un montón. Podés darte cuenta de que lo son porque se ponen trajes y corbatas o tacos altos y pinturas en la cara. Están jugando a que son adultos, pero les falta práctica y estar más atentos…

- … ¿Atentos?

- A crecer. Es que sino sólo aumentan de tamaño.

La Tierra

- ¡Es todo tan pero tan bonito que quiero tener todo lo que veo!

- Todo es mucha cosa.

- Sí, es cierto.

- Y si lo tenés todo, no podés mirarlo todo, que sólo tenés dos ojos. Y los demás tampoco.

- Mmmm… Me gustan las estrellas, los caracoles, las lanas peluditas, el azúcar, las mariposas… Ya sé. Me voy a convertir un poco en todo eso.

- Puedo imaginarte convertida en estrella, o caracol, o lana peludita o azúcar. Pero… ¿mariposa? ¿Vas a mutar, a volar?

- Capaz que sólo me visto de muchos colorcitos.

La mirada

Canción de Fandermole, bellamente interpretada acá por Jerónimo Verdún

Que es crecer

Dientes de león

La semilla va sabiendo qué es mientras se va desplegando. Sabe que necesita reventar, está incómoda adentro de la cáscara.  Como es semilla no tiene miedo, a pesar de que no sabe qué es lo que va a ser después.
Si le enseñaran a tener miedo, si le contaran que el miedo existe, capaz que decidía seguir siendo semilla y pudrirse sin llegar a ser planta, sin dar flores. O capaz que no, que con miedo y todo decidía nacer, y entonces iba viendo qué iba siendo.
@Mari- ¦ las personas no nacemos una sola vez
22:22 ?         @Mari- ¦ tenemos que ir naciendo todo el tiempo
22:23 ?         @Mari- ¦ eso es crecer

22:23 ?         @Mari- ¦ y no sabemos a qué vamos a nacer en el próximo nacimient

las personas no nacemos una sola vez tenemos que ir naciendo todo el tiempo

Las personas no nacemos una sola vez, tenemos que ir naciendo todo el tiempo, eso es crecer. Y no sabemos a qué vamos a nacer en el próximo nacimiento.  O capaz que sí, que sabemos. Si vamos naciendo, sabemos que vamos a ir naciendo a ser, y si no vamos naciendo, vamos muriéndonos. 
Algo así. 

Cerré la puerta despacito, sin hacer ruidos.  Sonreí: qué lindo es el olor de la vainilla y el sonido suavecito de la música. 

Él no duerme, casi. Mejor dicho: su presente es un ensueño constante que mezcla señoras gordas que le piden prestadas pistolas que no hay, hermanos jóvenes que viven a unos metros (en Cermoño), conejas que mastican zanahorias celestiales, y mucho barro y mucha tierra. Mucho ruido. Silencioso ruido que murmura ríos de sales. 

Él es mi papá, aunque piensa que soy la hija de la señora que cocina rico.  A veces. 

¿Sé yo quién soy? No del todo, pero sé quien quiero ser: la que abre la puerta para ir a jugar. Por eso ahora cierro esa puerta. Y entonces ahí quedó el ruido.  Y acá adentro están las nueces. Muchas nueces para compartir, sembradas en bizcochuelos mojaditos con un licor y tapizados de chocolate. 

Perdón, papá, no me había dado cuenta de que tengo que cerrar la puerta. Te quiero. Gracias por jugar al ruido, antes. 

Era fácil: poco ruido y muchas nueces.

mundo-marino-013-a-copia

Felicidades

La cría – Mostrarse

Hola otra vez, Papá Noel. 

No es que te escriba a vos, sino que es una excusa. Pronto voy a estar escribiéndole a “el mes de febrero” o cosas así. Quiero escribir cosas para decírmelas, y decir: “hola, mí misma” suena demasiado loco. 

Pues, hola, Papá Noel. Sabés que hace un rato miraba a mi hija y me preguntaba para qué las personas tienen hijos. De verdad. ¿Para qué? 

También me pregunto para qué escribir esto que escribo y que lo lean otras personas. ¿Por qué? Algunas cosas las escribo por una cuestión práctica: la lista del almacén, o las cosas que sueño. Es sumamente útil dejar anotadas las cosas que uno sueña, porque enseguida se las olvida. Y así quedan anotadas, para volver a leerlas al tiempo y ver que sí, que se convirtieron en realidades. 

Que para qué escribo esto y que lo lean otras personas. 

Respuesta a para qué se tienen hijos: para convertirse en canal y permitir que un pedazo de dios se materialice y pueda convertirse en otro ser vivo que transmute energías.

Respuesta a para qué escribo en un blog: para mostrarme. 

Digo yo, no sé. Uno no sabe, uno casi siempre supone, no es mucho lo que se sabe realmente. Creo.

La real carta a Papá Noel

Hola, don Papá Noel. 

Qué te voy a contar… que estoy algo sorprendida. El año pasado te escribí una carta, jugando a que la escribía mi nena interior, digamos. Y este año unas cuantas personas dejaron mensajes ahí, en ese poste.  Muy curioso. Pero no tanto, porque estamos en épocas navideñas, claro. Aunque tal vez no sea tanta casualidad. Uno elige cómo ver el mundo y lo que nos pasa. Y ya sabés que yo no creo en las casualidades. 

Me preguntaba para qué pasaba eso de que me dejaran mensajes ahí. ¿Para que releyera lo que escribí? Capaz. Porque al releerlo me doy cuenta de que todo eso que pedía ya lo “tenía” en el momento en que escribí, y lo sigo “teniendo” ahora, claro.

Pero también para algo más. Para que viera que ahora ya no creo en que vos existís. Bah, existís, cómo no vas a existir si tantas personas te imaginamos. Lo que quiero decir es que no sos vos el que trae los regalos. Y no me vengas ahora con eso de que “son los padres” que te ayudan, porque… no estoy refiriéndome a eso. Sino a que somos nosotros los que nos concedemos los deseos. 

Mirá, Papá Noel, esto que te voy a contar sonará un poco duro. Pero es real. Hace poco una persona me decía que está muy desconforme con ciertas cosas que hay en su vida, decía que “no lo había deseado así”. Sin embargo así lo construyó, así lo fue creando en el tiempo, y así es lo que hay ahora. Y lo que hay es algo que no le gusta. Me gustaría a mí también que fuera distinta su vida, es decir que fuera feliz, con la forma de vida que prefiera…  pero hay lo que hay.  Y ya basta de contar lo que le pasa a esa persona: cada cosa que hay en mi vida ha sido creada por mí. Así que si me quejo, el libro de quejas lo leo yo misma. 

Sabemos que eso es así, que somos los que hacemos lo que nos pasa,  sin embargo actuamos como dormidos. Y después nos quejamos de la suerte, de la voluntad divina…  Una amiga mía decía que “somos protagonistas de nuestras vidas”  y por lo tanto las construímos. Te pediría que todos pudieran verlo así, con claridad. Pero aunque pudieras cumplirme los deseos (y no fuera yo misma quien me los cumplo) faltaría que los demás quieran ver con claridad. Que sí, que cuando uno está acostumbrado a ver en penumbras, un poco de luz puede lastimar si es de golpe. Que no, que no estoy excusando, sólo estoy explicando. No me quejo, no, porque esta es la realidad que ayudé a construir al creerla real. Y bue, habrá que ir viéndola distinta, así mejora más. 

Ya, era eso. Esta carta es en realidad un acto de fé con el que me digo que mirando hacia atrás llego a este hoy y sé cómo sigue la película, aunque no lo sepa. No hay pedido de deseos, fueron pedidos hace mucho tiempo y siguen construyéndose, creciendo algunos, germinando otros…

Ah, y una tercera cosa (que sí, que si hay dos hay tres, es real eso): gracias. Porque no sabía cómo seguir con este blog, y me diste una idea, la de esta carta. O que es como un diario que me escribo a mí misma, quien sabe…  Si, eso. Me escribo a mí misma, así me miro. No sé si le servirá a alguien, pero a mí seguro que me está sirviendo y seguirá sirviendo.

Carta a Papá Noel 2

Querida Josefina:
Supongo que un año después de escribir
esta carta- esto de internet es tan grande que hasta ahora no la he visto, diculpas guapa-, tus deseos serán prácticamente los mismos. Debo decirte que todos ellos me parecen muy sensatos y acertados, lo que me hace pensar que eres una niña muy lista y espabilada; por lo tanto, seguro que no vas a necesitar mi ayuda para conseguir esas cosas que me pides. Estoy convencido que ya eres capaz de encontrar la forma de decir las cosas que quieres bien clarito y con todas las letras, y seguramente cuando tengas los años apropiados serás lo suficientemente inteligente como para trabajar sólo lo justito para tener lo verdaderamente imprescindible. Dicho esto, sólo me queda hacerte saber que tal vez en lugar de necesitarme tú a mí, sea yo el que te necesite a ti para ayudar a otros nenes a saber lo que de verdad importa, ¿no crees?
Un beso gordo de
Papá Noel.

 

Querido Papá Noel: 

¡Qué bueno que encontraras mi cartita atrasada y la contestaras! Me quedó patente patente que me cumpliste los deseos. O más bien que me los cumplí a mí misma. Y eso que digo tiene que ver con lo de “ayudarte a que otros nenes sepan lo que de verdad importa”.  No sé si tanto como  ”lo que de verdad importa”… que eso es mucha cosa aunque también es una cosa muy simple, pero me parece que podría mostrar cómo hago las cosas o cómo las pienso y las siento, por si a alguien le sirve. Mostrar por ejemplo que mis deseos me los cumplo yo a mi misma, creyendo que se harán realidad. 

Me removiste un montón de cosas adentro, con todo lo que escribiste. Y tal vez me hayas dado algún regalo. Se verá. Por eso esta carta quedó medio enredada, como tengo yo a veces la cabeza. La dejo enredada.   

Te dejo un beso gordo gordísimo como dicen que es tu panzota. Que también vos te cumplas todos tus buenos deseos, Papá Noel!

Mí misma

PD: Sobre mis pedidos para este año, ya sabés.

Entradas antiguas »