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Creer Crea

Julio 24, 2008

Nada es mío. Ni la frase “Crear crea”. Ni la imagen. Ni la música. Ni mi Fuerza.

Pero todo eso está ahí para que pueda tomarlo y regalártelo, si quiero. Y quiero tomarlo y también regalártelo. Eso y más, claro. Hasta el infinito y más allá.

Y es justo que así sea, que así es.

;)

“Aria”, Yanni

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La Tierra

Julio 12, 2008

Me voy a contar un cuento.

Érase una vez, hace mucho mucho tiempo, o sea casi ayer, o antes… en un lugar muy muy lejano, tan lejano que nadie sabía dónde quedaba aunque todos sabían llegar… que había algo apoyado en un árbol. Pasó por ahí, por el costadito del árbol, un pez volador. Y dijo: “Qué curioso pez volador apoyado en un árbol. Muy bonito”. Y siguió su camino.

Más tarde pasó una cucaracha, miró lo que estaba apoyado en el árbol y dijo: “mejor sigo de largo, y rapidito, o intentará robarme la comida que llevo”

Después pasó una mariposa, y dijo “qué preciosa crisálida!, me recuerda a mí misma cuando era joven”.

Águila pescadora pasó, vió, saludó y se alejó en vuelo silencioso.

Lobo asustado pasó y se asustó de lo que vio, se le erizaron los pelos, aulló y salió corriendo.

Y así, uno a uno, todos iban pasando y viendo en el espejo aquello que tenían dentro pero creían que estaba afuera.

Un día comprendieron (o sea, sintieron) que todos eran lo mismo. Individualidades interconectadas que jugaban a crearse diferentes por jugar, porque es lindo ver cosas distintas y bellas.

Todos sonrieron, o lloraron alegres, o saltaron felices, cada uno a su estilo.

Y no digo fin, porque es el comienzo de algo nuevo.

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La Revolución viene oliendo a jazmín ll

Julio 1, 2008

La Justice

La Justice - Tarot de Marsella Restaurado de Camoin Jodorowsky

- ¿Y si lo que yo quiero para mí, porque es lindo, porque me gusta, porque me hace bien, es malo para otras personas?

- ¿Cómo es posible que la felicidad de otra persona te haga mal? De la misma forma, tu felicidad será buena para todos. No te ocupes de cómo el Universo se confabulará para conseguir que nadie reciba lo que no quiere recibir. Ocupate de desear y de darte cosas buenas y bellas, que abundan, para que abunden más todavía.

- Vos sí que sabés, pedazo de Ser.

- Es que recién nací, guerrera bonita.

Juana Azurduy Cueca de Félix Luna y Ariel Ramírez, interpretada por Tamara Moreno

(Nota aclaratoria poco clara: ahora los godos son los crueles con sus semejantes)

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El cielo

Junio 28, 2008

- ¡Como es adentro es afuera! ¡Como es arriba es abajo! ¡Y si nos avivamos de eso, nos ahorra mucho trabajo! - canta ella, muy alegre y baila girando, como una pollera que gira en el viento entre la gente.

- ¿Qué estás cantando? ¿Eso de dónde lo sacaste? - se ríe y ¡cómo se ríe! mientras lee esto, quiero decir mientras escucha la canción, pero me los imaginé imaginando la escena que leen y riéndose…

- La canción la inventé. ¡Pero si es de lo que siempre hablamos! No es novedad… Y el uá uá no me salía bailarlo bien. No soy exótica - ella sigue bailando, sin uá uá.

- ¿Y por qué se te ocurrió inventar esa canción? - flota en el viento esa pregunta y se mezcla con el movimiento de ella, que gira más lentamente.

- Es porque hablé de los espejos con el Oso. Los espejos, ya sabés, eso de que vemos en los demás las cosas que tenemos adentro y no nos atrevemos a sacar o a mirar, a veces. O no nos damos cuenta de que las tenemos, yo qué sé…

- ¿Hablaste con un oso?

- ¿No eras vos acaso un lince hace poco? Y te hablaba… No, no es un oso, es un Oso.

- Ajá. Y hablaban de que las personas son espejos, le contabas esa vieja teoría tuya.

- No, él me contaba eso. Es que la teoría no es mía. Las teorías no son de nadie. Son de las que las usan, mientras las están usando. Ya sabés…

- Si. Ya sé. ¿Y cómo es que hablabas con un Oso?

- Causalidades. Y me gustó su pollera. Falda, que le dicen. Era linda linda, toda de colores, y giraba al viento como estoy girando yo mientras bailo.

- Un Oso con falda… qué curioso…

- Bueno, no tiene falda, el Oso, pero me lo imaginé con falda de colores, así como agitanada, porque es un Oso sensible.

- …

- Bueno, no Es un Oso Sensible, es… yo qué sé, Es. Pero uno de sus rasgos es ser sensible. Que ya sé, que si yo sé que ese es uno de sus rasgos es porque también es mío ese rasgo, o no podría verlo así. Y seguimos con lo de los espejos, claro.

- Claro. ¿ Y las faldas son sensibles… o los que usan falda son sensibles…? ¿es eso?

- No, aunque sí dicen que las mujeres, que son las que usan falda, son sensibles. Pero esa es otra de las mentiritas que nos contaron. Es que esta falda que imaginé es tan bonita… llena de colores, flores, pedazos de telas distintas, como un plato girando…

- Preciosa.

- Sí. Como el viento. Como cada cosa que existe. Tenés razón, es muy lindo mirar. Porque cuando uno mira y ve cosas lindas, hace foco en esas cosas lindas que uno lleva adentro y saca afuera, la belleza se va esparciendo. Y se contagia al resto del mundo. Y el mundo es un poco más bello cada día.

- Si.

- Mucho sí últimamente. El mundo tiene más “sís” que antes, qué buena cosa.

- Si.

Las risas vuelan y llegan a un montón de esquinas del mar que no se sabían esquinas hasta ese momento.

Sí.

Que ves el cielo - Spinetta

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Bailarina exótica mutando

Junio 27, 2008

imagen: femenine spirit mandala

- Pesqué, pesqué! Es un pez, está vivo, no es un pescado - canta sin cantar, canta sin música, pero es una canción, claro.

- ¿Es un atún? - se escucha una voz que no se sabe bien de dónde sale. Todavía.

- No, es bonita. Es una bailarina exótica - ella mira hacia el cielo. Ahí está, bajando.

- ¿Una cuála? - se carcajea, por ganas de reirse, nomás, mientras aterriza, o sea se posa sobre la tierra y la convierte en eso: tierriza.

- Una bai - la - ri - na e - xó - ti - ca! Bailarina exótica. Esas que bailan así: uá uá uá - se mueve al compás del sonido uá uá.

- ¿La encontraste bailando? - se sonríe con sin dientes, cara de haber nacido hace mucho mucho muchísimo.

- No. No sé si baila - ella sigue haciendo sus movimientos uá uá uá mientras va dando vueltas alrededor de un árbol. Ah, no es un árbol, es el lince, tiene pelitos en las orejas, sí señor. Pero en la punta de las orejas, como los linces. Bueno, ustedes ya saben eso. O no, pero igual los tiene, los pelitos.

- ¿Una bailarina exótica que no baila? - la sonrisa se llena de dientecitos pequeños, recién nacidos.

- Claro. Se llama Salomé. ¿Qué va a ser, si no es una bailarina exótica, con ese nombre? - ella gira mirando al cielo, y en el cielo aparece un sol rojo que se mueve como el viento, y da vueltas sobre sí mismo, y habla. El extraño sol, habla. Ella sólo baila uá uá uá.

- Uff. Muchas cosas. Las que quiera… - el lince está raro.

- Ah, sí, es cierto. No le pregunté. Bueno, ella tiene nombre de bailarina exótica, pero no sé bien de qué vive. Pero es igual, puede vivir de hacer de jardinera con ese nombre. ¡O de revendedora de sueños! O de enlazadora de ideas. O de articuladora de pedacitos de géneros de colores. O de sembradora de trigo. ¡O de ser humano!

- Entonces no le preguntaste ni te dijo cuál es su trabajo.

- Ah, sí, de eso sí hablamos, mucho mucho. Su trabajo es ser cada día más linda. Más mejor. Más sana. Más feliz. Bah, es el trabajo de todos. ¿O no es para eso que venimos al mundo, acaso?

- ¡Sin duda! - El lince se convierte lentamente en ser humano, no conserva los pelitos de las orejas, pero… qué es eso… algo curioso en una oreja… (Ella era ella, y sigue siéndolo, por cierto)

- Tenés algo raro en una oreja. ¿Para qué será?

- ¿Para escuchar mejor, posiblemente?

-¿Para escuchar mejor la canción de uá uá uá? - ella sigue bailando.

- Ahora mismo escucho una canción que dice op op op… ¿no es curioso?

- Es curioso. Y no es curioso. Es la canción de Salomé bonita, que canta así: op op op para mantener a raya las ideas que no le sirven, mientras se las va sacando de encima toditas para alivianar y que su luz salga más libre.

- Bonita, esa es la especie de pez que es, entonces…

- Me parece. Y es un pez que sabe pescar.

- De esos hay pocos.

- Había pocos, cada vez hay más. Y como pescan mucho se reproducen.

- ¿Cómo es eso?

- Les gusta dar, y darse. Entonces se dan todo lo más que pueden. Y así crecen. Porque lo que dan, se lo dan a sí mismo. Y son mejores peces. Pero también esparcen el dar. Y hay más peces dando y dándose.

- Entonces, cuánto pez…

- Si esto es como el mar…

- Sip. Aunque eso de empezar por las espinas, es doloroso. Para convertirse en pez, digo, empezar por las espinas.

- Habrá otras formas, ya las iremos descubriendo. En este mar hay de todo, y muchas esquinas por descubrir.

- Si.

- Si.

Suena Fito y los Fitipaldis, que no cantan uá uá uá pero qué bien se escucha, “Acabo de llegar”

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Alquimistas de un cielo

Junio 8, 2008

También está en las piedras

- Cuando parece que no me comen ni me pescan, cuando parece que no pesqué ni comí, no es así. Con sólo tocar apenas, rozar apenas al otro, el Universo cambia. Si cada vez que rozo o toco a alguien lo hago con amor eso se convierte en una semilla que fructificará aunque no la rieguen. Porque el amor se riega a sí mismo y se reproduce siempre y aunque no se vea. Porque Él es Todo y está siempre en Todos. El mundo no es el mismo que era hace un par de días, antes de encontrarme al Oso, o a la Madre, o al Pollo o … Ya es un lugar mejor de lo que era. Y más que lo será.

- Qué bonito es eso…

- Sí.

“Todos iguales”, Abel Pintos

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Espina de las estrellas

Junio 7, 2008

- Esta semana pesqué bastante, pesqué.

- ¿Por qué repetís “pesqué”?

- A veces la gente simple habla así. Y es bonito eso. Se me contagia un poco de simpleza, se me contagia, si hablo parecido a ellos. Y así me entienden. Es como hablar otro idioma.

- ¿ Y qué pescaste pescaste?

- Primero pesqué un oso, pesqué. De esos grandotes y marrones. Pero creía que era un osito bebé y buscaba a su mamá. Él no se daba cuenta, pero quería aplastarme. Aunque estaba buscando una mamá bajo la cual cobijarse, si yo lo dejaba lo único que iba a conseguir era aplastarme, y después sentirse mal, claro. Y yo, toda aplastada como un papel. Je.

- Puf, sí. Ya lo creo, hay un tiempo para cada cosa. Hay un tiempo para ser crío y un tiempo para dejar de serlo, y no darse cuenta a tiempo no es sano.

- Sep. Era lindo, el oso, era.

- Podría ser más lindo todavía.

- Sí, podría.

- ¿Lo pinchaste? Para ver si se daba cuenta de que podía ser más lindo.

- No. Estaba un poco cansada ya. Es que también había pescado un escurridizo pollo adulto.

- ¿Escurridizo porque no se dejaba comer?

- No, no. Es que estaba como envaselinado. Mojado, bueno. Pollo mojado. Daba penita así. Por eso se había mojado, para dar penita. Y quería que le secara las plumas con el aliento de mis alas o el batir de mi voz. Pero…

- Ya, ya…

- Sí, no es plan. Me hubiera convertido en ventilador. Los ventiladores son lindos, son. Pero están inmóviles y no se pueden mover de un lugar a otro salvo que el dueño los mueva, y… bueno, ya sabés…

- Si, ya, ya. Es que querer un ventilador al lado… no se puede aprender mucho de un ventilador…

- Y… no. Pero él no quería aprender, quería solo que le secaran las alitas y que le dijeran lo bonito que es así mojado o seco. Es que quería un ventilador que ventilara: “qué lindo sos, qué lindo sos”. Claro, como no se dio cuenta de que es lindo…

- ¿Y es lindo?

- ¡Claro que es lindo! Es precioso, un sol. Pero como está todo mojado mucho no puede brillar. Y lo pinché un poco, pero no se enteró. Y se fue de repente, así todo dramático, él. Entonces me dije: “no, este no quiere comer pescado, sólo quiere un ventilador”.

- ¿Pero es que pescás siendo pez? - rió el lince.

- Asegún. A veces soy pez, a veces. Y otras veces en el mismo instante de la pesca me convierto en halcón. También tuve mi época de águila. Pescadora. En el momento decido qué soy sin darme cuenta. Supongo que depende de lo que los otros pescadores me pidan que sea, y lo que me gusta. Ventilador no.

- No, ventilador no. ¿Y qué es lo que más te gusta ser?

- Mismamente yo, más o menos. Lo que voy siendo, o sea. Pero debo parecer indigesta así.

- … - carcajada

- … - carcajada que se sabe no indigesta y buen alimento.

Sueñero, de Jorge Fandermole

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Gracias

Junio 7, 2008

Mi agradecimiento para aquellos que saben (porque recuerdan, porque reaprendieron, porque nunca olvidaron) recibir.

Oración del Remanso, Jorge Fandermole

- ¡Escuchá! Un chamamé… Mirá qué linda es la letra… - cantó el halcón, o sea yo misma. Mientras batía las alas al sol para que se ventilara el viento.

- Es preciosa - sonrió el lince con cara de estar dispuesto a convertirse en cualquier momento en algo distinto a un lince.

- ¿Te parece que es cierto eso que dice la canción? - alas batidas, ojos en calma.

- Sí, creo que sí. Vamos pescando para vivir. Algunos no nos damos cuenta de que tenemos los peces delante de las narices y nos quejamos de hambre - el lince es un animal muy serio, un animal de cuidado. Mastica una hierba porque aunque es carnívoro come todo lo que encuentra.

- Ah, es que saber recibir es un gran don, sí - digo, mirando la hierba masticada y mirando las nubes por el rabillo del ojo.

- Sí - vuelan motas verdes que se convierten en conspiraciones no paranoicas y bellas.

- …

- …

- Algunos ven los peces pero no saben que son peces y no se los comen. Si se los comieran verían que dentro de ellos ya había un pez esperando ser saboreado. Y dicen: “no hay peces, no hay peces!” Y sin embargo abundan.

- Todo abunda. Hasta el agua, que dicen que se termina.

- …

- …

- Estuve siendo pez, de a ratos.

- ¿Y?

- Y nada, que algunos decían que tenían hambre pero no se daban cuenta de que podían comerme. Yo los hubiera dejado.

- ¡Madre del amor hermoso!

- Sí, una era una madre, pero no del amor hermoso. Y quería comerme convertida en nena, en su hija. Pero eso no nos hubiera servido, a ninguna de las dos. Tal vez si me convierto en otra cosa…

- ¿Y si aún así no quiere comerte?

- Como abundan los peces también abundan los comedores de peces. Se verá.

- Siempre se ve. Y se está viendo.

Una madre del amor doloroso se acuna a sí misma allá a lo lejos y se canta una triste canción. La canción de cuna que se canta es para despertarse, pero tiene la garganta encendida de tanto insistir en despertar. Cuando calle el canto tal vez se escuche. O tal vez no, tal vez se escuche en otro momento. Quién sabe. Las gracias recibidas son todas maravillosas pero muy diversas.

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Azar Sagrado

Mayo 31, 2008

Dios

- Tenés unos pelos en unas orejas. Parecés un lince…

- Es que así veo mejor. Y también me desextingo.

- ¿Desextingo?

- Los linces están en peligro de extinción, dicen.

- No les creo. Últimamente no creo lo que dicen aunque sean muchos o todos los que lo dicen. Me callo, porque si digo todo lo que no les creo o lo que creo…

- ¿Qué pasaría, entonces? - Ser con pelos de lince en desextinción carcajea.

- Que pierdo tiempo en ocuparme de lo que creo. Y lo que creo lo creo. O sea, de crear.

- ¿Y eso que parece brillarte por los poros y los ojos, también lo creaste? ¿Qué es?

- Es un diamante. Ese no lo creé yo. Bueno, también, pero no. Es un regalo, es mio mientras sea mío. Y es lo mismo que te está brillando en las puntas de los pelitos, no te hagas el distraído.

- … - salto de lince que marca una sonrisa en el aire, como el gato de Alicia en el País de las Maravillas, casi.

- Y ahora toca compartirlo.

- ¿Cómo vas a hacer para compartirlo?

- De muchas formas que no sé, aunque sé que las sé. Y mientras tanto escribiendo esto que estás leyendo, que es una forma de compartir el regalo con vos.

- ¿Conmigo?

- Con vos, que sos protagonista de este diálogo, que es entre yo y yo misma, pero también con los ojos de todos los colores que están leyendo. Porque si están leyendo esto algo sé, una certeza: a esas personas les está siendo dado un regalo, aunque yo no las conozca, por medio de mí. ¡Besos, a los que leen esto! Que se escapó del estuche que tiene formato de diálogo…

“Diamante”, Jorge Fandermole, disco “Pequeños Mundos”

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Plumas

Mayo 31, 2008

Imágen del blog Miradas

- ¿Qué sos ahora? Te veo distinta - dijo el árbol convertido en Ser, aunque siempre había sido.

- Es porque te comí y te digerí, ya sabés. Pero eso no me convirtió en árbol ni en fruto del árbol, sino en algo que yo elijo. Soy un halcón - dijo el halcón que siempre había sido halcón además de haber sido ella y también más.

- Yo elegí ser Ser. Al menos hoy. ¿Cómo supiste que eras halcón? - telepatizó el Ser, “indescribible” (porque no se me ocurre escribir cómo es, porque no quiero escribir cómo es alguien que no soy yo, porque cada uno elige cómo describirse, o no describirse que es mucho mejor)

- Por las plumas. Ayer tenía plumas blancas pegadas a mi ropa. Algunos dirían que era el relleno de mi abrigo que se escapaba de él. Pero quien sabe, tal vez se escapaban de mi piel. Me siento halcón desde hace mucho, además.

- Antes anduve por ahí, por los cielos. Fue cuando bajé de una estrella, de casa, de ahí de donde vengo y venimos todos, en realidad. ¿Qué ves vos ahora?

- Maravillas. Veo maravillas. Está lleno de estrellas maravillosas que brotan de la Tierra, que brotan desde adentro de las personas, de los animales, de las piedras. Desde debajo de las baldosas. Las estrellas saben que son estrellas, pero las personas que las llevan adentro no se saben. Están dormidos. Algunos dicen: “este sistema es una cárcel” El sistema debe ser algo que tienen adentro de su imaginación poderosa, porque yo sólo puedo ver maravillas y no hay ninguna cárcel, te lo aseguro.

- Si, no hay ninguna cárcel. No estamos presos de lo que somos porque somos Todo y somos Infinito. Podemos expandirnos hasta donde tengamos ganas. Pero mirá, leí que alguien decía que “Para llegar a lo que eres, debes de ir por donde no eres.” Le creo. Porque hice eso. Pero sobre todo le creo porque él hizo eso para saber decirlo.

- … - los halcones pueden sonreír.

- … - los Seres sonríen enigmáticos como la Mona Lisa

- Mirá. Se están despertando.

- Hace rato que se están despertando.

- Qué maravilla…

“Los aviones no pueden volar”, Amaral, del disco “Una pequeña parte del mundo”